Desaparecen 141 militares en combate al crimen

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De 2007 a abril de 2013, el Ejército ha reportado la desaparición de más de un centenar de elementos en 15 estados del país; Tamaulipas es el estado donde se concentran los casos.

En poco más de cinco años, el Ejército ha registrado la desaparición de 141 militares dentro del combate al crimen organizado en 15 estados del país encabezados por Tamaulipas.

El primer reporte ocurrió el 6 de septiembre de 2007 en Maravatío, Michoacán, cuando desapareció un teniente, según documentos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) obtenidos a través de una solicitud ciudadana de transparencia. A partir de esa fecha, la cifra de desapariciones de militares fue en aument: 10 en 2008; 21 en 2009 y 63 en 2010.

Para 2011, la cifra tuvo una caída, pues sumaron 24. Al año siguiente, fueron 16.

Este año, hasta el 2 de abril, suman seis militares desaparecidos. El primer caso de 2013 ocurrió el 3 de enero, con un sargento que se encontraba en Guadalajara, Jalisco, según el último reporte emitido por la Sedena.

 

Tamaulipas es el estado de mayor riesgo para los elementos de las fuerzas armadas, pues la cuarta parte de las desapariciones se ha registrado ahí. Sólo en el municipio de Nuevo Laredo, la Sedena contabiliza 20 cabos, soldados y sargentos en calidad de desaparecidos desde 2008, mientras en Reynosa, Ciudad Victoria, San Fernando, Matamoros y Soto La Marina suman 16.

Al fronterizo estado, que ha permanecido en pugna entre grupos delictivos desde 2010 le sigue Nuevo León, en donde el Ejército tiene registrados 23 casos, la mayoría en Monterrey y Escobedo. En tercer lugar está Michoacán, con 15 casos; en cuarto empatan Veracruz y Coahuila, con 14 desapariciones.

El quinto lugar lo comparten Durango y Chihuahua, con ocho y en sexto lugar queda Guerrero, con seis.

En Zacatecas se tiene reportada la desaparición de cuatro soldados, todos el 5 de diciembre del año pasado en el municipio de Fresnillo, mientras que en Jalisco también suman cuatro a partir de 2009.

El resto de los casos han ocurrido en San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Hidalgo, y Chiapas.

Pese a que en la mayoría de los casos el Ejército conoce dónde se vio por última vez a los elementos desaparecidos, desconoce dónde se registraron las desapariciones de un teniente y subteniente ocurridas el 6 de noviembre de 2010.

Para el General de División retirado Jorge González Betancourt, las desapariciones de militares son un mecanismo de grupos del crimen organizado para amedrentar las operaciones del Ejército en las entidades donde operan.

“Es una respuesta al combate, una forma de amedrentar, de intimidar a las Fuerzas Armadas”, manifestó González Betancourt, ex enlace de la Sedena con la CNDH y ex presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.

Durante el sexenio anterior, el Ejército mantenía un promedio de 45 mil elementos al mes en tareas de combate al narcotráfico en el país, aunque la cifra bajó a partir de este año, tras iniciar la administración del Presidente Enrique Peña Nieto, pues según la Sedena entre enero y abril ha desplegado mensualmente a 33 mil 725 militares.

Por considerar que pone en riesgo a sus familias y las investigaciones para dar con el paradero de los que puedan continuar con vida, la dependencia mantiene clasificada la información respecto a los nombres y adscripciones de los militares víctima, al igual que las circunstancias en las que fueron desaparecidos.

“Es práctica común de los delincuentes tratar de localizar y ubicar a los militares para amenazarlos y en algunos casos asesinarlos, para desalentar así las acciones que, conforme a Derecho, el Estado mexicano está realizando en su contra”, explica el Estado Mayor de la dependencia para fundamentar la clasificación de los datos.

El común denominador en los casos es que los militares fueron privados de la libertad cuando se encontraban en día de descanso. Las indagatorias son llevadas por la Procuraduría General de Justicia Militar, la cual, según el General de División, llega a apoyarse en las procuradurías de los estados en donde ocurrieron los casos.

Según la lista emitida por la dependencia, las víctimas han sido 3 capitanes; 16 tenientes y 2 subtenientes; 20 sargentos; 45 solados; 43 cabos, y 12 elementos rurales.

La Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM) prevé los apoyos para las familias de los militares en calidad de desaparecidos, agregó el General de División también ex diputado federal durante la 60 Legislatura, entre 2006 y 2009.

“Son amparadas, tenemos un sistema de Seguridad Social muy bueno, la familia queda amparada mientras se continúa la búsqueda”, manifestó González Betancourt.

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